X

MEJÍA, Xenia

Honduras, 1958
Vive en Tegucigalpa, Honduras

Estudió arte en la Escuela de Música y de Bellas Artes de Paraná en Brasil, y grabado en metal en la Escuela de Bellas artes de Wavre en Bélgica. Fue becada por el DAAD para estudiar en la Universidad de las Artes de Berlín, HDK. Ha realizado residencias artísticas en el Vermont Studio Center de Johnson y en el Taipei Artist Village, en Taipéi. Ha expuesto individualmente “Carnes” en la Galería Portales, en 1995; y “Desnudos” en la Alianza Francesa, en 1991, ambas en Tegucigalpa. Ha participado en exposiciones colectivas en el Centro cultural Conde Duque de Madrid; el Centro Mujeres en las Artes, en Tegucigalpa; el Cultural Center of the Interamerican Development Bank, en Washington D.C.; el White Columns, en Nueva York; el Centro Atlántico de Arte Moderno, en Las Palmas de Gran Canaria; y en la National University Gallery de Taipei, entre otras. Representó a Honduras en la 52ª Bienal de Venecia. Ha participado en la II Bienal de Praga; la I Bienal de Pintura del Istmo Centroamericano; las II, y III Bienales de Pintura del Caribe y Centro América; la IV Bienal Internacional de Pintura, en Cuenca; y la II Bienal de Artes Plásticas, en Tegucigalpa. Ha sido catedrática en varias universidades en Tegucigalpa, e impartido diversos talleres experimentales de arte en Centroamérica. X.M.


En la X Bienal Centroamericana:

Xenia MEJÍA
Manglar (Rizophora mangle) siempre más que una estructura, 2016
Técnica mixta (lápiz grafito, bastón oleoso, impresión, acrílico, sobre cartoncillo)
Cortesía de la artista

En torno a Manglar (Rizophora mangle) siempre más que una estructura:

Cuando tenemos los ojos entrenados para observar la naturaleza con atención y cariño, focalizamos, en lugares especiales, ese caos primordial que buscamos, lleno de fuertes contrastes, zonas claras y oscuras, tonos sepias, negruzcos… Es un caos orgánico, está vivo, es un ser que se reproduce, hay elegancia y gracia en la forma en que se estiran, retuercen y entrelazan sus raíces aéreas.

Desde este punto de vista, me resultó interesante el manglar, como tema de estudio y de experimentación artística. El manglar aparece bien estructurado, bien tramado, sin apegarse a formas cautivas, sin someterse a una dirección predeterminada. No está limitado por una estructura fija, no hay barreras para su crecimiento, es una estructura libre, que puede crecer hasta donde las condiciones ambientales lo permitan. Así crece, se extiende. Su existencia es como la de un mapa viviente, en constante crecimiento.

Considerado como estructura gráfica, el manglar favorece el libre juego creativo, dejándome un terreno abierto para romper con modelos, con formas, actitudes y prácticas convencionales. Puedo abstraer la forma, para desarrollarla conceptualmente. Partiendo siempre del caos aparente, podemos re-interpretarla, re-formularla, re-dimensionarla, manteniéndonos fieles a esa gama de tonalidades crudas, terrosas, achocolatadas, sanguíneas, herrumbradas. X.M.

Obras anteriores