X

La luchita continua

Artefacto/Malagana (Nicaragua), Bizarras (Guatemala), Kasandra (Costa Rica)

“NADA de NOSTALGIA / un pucho de historia sí / para masticar la mística / la Luchita continua”, declaraba una invitación reciente del colectivo Malagana para la exposición Flashback/ArteFacto (los archivos 1979-2002), presentada en Managua a inicios de 2016. 

La luchita continua da título a uno de los programas especiales de la X Bienal Centroamericana que presenta en Lado V de TEOR/éTica, una revisión de tres proyectos centroamericanos vinculados al campo editorial, pero que en buena medida lo desbordan:

Artefacto, Bizarras, Kasandra han atravesado como un ruido de fondo, o como un visceral alarido, buena parte de la escena cultural en el cambio de siglo de sus contextos. Desde sus respectivas formas de auto-gestión e intervención pública, han implicado otras formas de producción y distribución para las prácticas artísticas y críticas, así como la imaginación de propuestas alternativas y de oposición a la cultura dominante. La luchita continua pregunta qué otras narraciones son posibles desde esas iniciativas, qué podemos aprender de ellas, qué impulso disidente y colectivo convocan hoy.


Artefacto, que arrancó en Managua de 1992 como una iniciativa contracultural colectiva que a lo largo de estas décadas ha sido impulsada por el artista y editor Raúl Quintanilla. En 2002 ese proyecto de intervención crítica se transformó en Estrago y desde 2011 aglutina al colectivo y la revista Malagana.


En Guatemala, otro proyecto contracultural surgiría casi paralelamente a la firma del Acuerdo de Paz en diciembre de 1996. En ese mismo año se establecía en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, la Casa Bizarra, un híbrido de café literario, bar, galería experimental y espacio escénico. Si la Casa cerró en 1998, aquel espíritu de “la bizarra” se extendería luego en festivales de arte urbano, performances y en un sostenido proyecto editorial que hasta la fecha se mantiene activo bajo el impulso del poeta y editor Simón Pedroza: Ediciones Bizarras.


En Costa Rica, el proyecto contracultural Kasandra arrancó en 1989 y atravesó la década con humor, virulencia política, irreverencia sexual y trece entregas, la última de las cuales llegaría en 1999. El editor de Kasandra, Jorge Jiménez, situaba de este modo el contexto político de aquel 89 en el que nació la revista: “Centroamérica era, para ese entonces, un campo de batalla sembrado de cadáveres por las dictaduras militares y los grupos paramilitares. Terminaba la primera administración Arias, con la estúpida sonrisa que le caracteriza, y el simulacro del Plan de Paz que se convirtió en un espejismo que seguirían usando las oligarquías regionales para reprimir a los trabajadores y a los jóvenes centroamericanos” (Jorge Jiménez, “KasandraMemoria. KLeaks #2”, en revista digital Paquidermo)

Este proyecto es parte de una investigación en curso de Tamara Díaz Bringas, que fue apoyada con una Beca de Investigación y Texto Crítico de TEOR/éTica, 2015

En: Lado V, TEOR/éTica, 31 de agosto al 30 de septiembre 2016